El Describidor


Cuentos guaraníes: El sapo y el primer fuego
febrero 16, 2008, 10:03 am
Archivado en: Cultura

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Se cuenta que antiguamente los primeros guaraníes no tenían fuego, sufrían mucho en tiempo de frío y vivían comiendo sólo frutas silvestres porque no podían cocer sus alimentos. Algunas veces secaban la carne al sol por varios días y así, crudo, se lo comían. Pero cierto día un pequeño colibrí les trajo la noticia de que los Urubú poseían el fuego y les comentó sobre la manera como ellos utilizaban el fuego para cocer sus alimentos.
Los guaraníes, en una gran reunión, decidieron enviar a uno de los más expertos guerreros para robarse el fuego de los Urubú, pero éste fracasó quemándose las manos cuando intentaba coger las brasas ardientes, lo propio le sucedió al segundo enviado, el señor Yeruti (una especie de paloma de color ceniciento), que intentaba prender en el extremo de su larga cola un poquito de llama e ir volando hasta los pastizales más cercanos para provocar un incendio, pero el plan no le funcionó porque las llamas de su cola crecieron tan rápido que no le dio tiempo para alcanzar los pastizales. El pobre Yeruti, viéndose envuelto en llamas se lanzó de picada al primer río que encontró. Dicen que por eso el Yeruti tiene la cola muy cortita y su hermoso plumaje de vistosos colores se volvió ceniciento, como lo es ahora.

Los fracasos sumaban y la preocupación cundía en toda la población. Fue entonces cuando el señor Kururu (sapo) se ofreció voluntariamente a enfrentar el desafío y pidió que le acompañara Kuaray (el sol) Cuando llegaron al territorio de los Urubú, el joven Kuaray dejó caer su cuerpo en tierra fingiendo estar muerto, cerca de ahí Kururu observaba oculto entre los matorrales. Los hambrientos Urubú, viendo desde las alturas el cuerpo de Kuaray, gritaron de alegría y descendieron tan pronto como pudieron. Rápidamente sacaron de sus bolsas unas piedritas que producían chispa para encender sus fogatas, pero…

- ¡Un momento, no se apresuren!- les reprendió uno de sus jefes, antes debemos examinar si realmente este sujeto está muerto.

Llamaron inmediatamente al señor mosca, experto en este tipo de diagnóstico, quien comenzó su labor introduciéndose por la boca y saliendo por las fosas nasales, luego por una de sus orejas para salir por la otra… Kuaray hacía el máximo esfuerzo para contener la respiración. Para satisfacción de los presentes, el señor mosca dijo:

- Señores, efectivamente el sujeto está muerto … ¡Que comience la fiesta …!

Los Urubú, encendieron la hoguera y comenzaron a danzar alrededor de la misma mientras tomaban su licor de frutas, momentos que … aprovechó para empujar con su pie un pedazo de brasa que el sapo tragó, no sin antes suministrarse una gran cantidad de aire en su estómago y se escapó dando gigantescos saltos hasta llegar al lugar indicado donde arrojó la brasa y prendió el fuego. De esa manera los primeros guaraníes tuvieron fuego. Por eso cuando un sapo es molestado por los niños, éste se infla para recordarles lo hizo para robarse la brasa de los Urubú y que gracias a él sus primeros abuelos tuvieron fuego, por eso los ancianos recomiendan respetarlo mucho.

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