El Describidor


Querer es poder
marzo 31, 2008, 1:07 pm
Filed under: Cultura

maria.jpgMaría Alejandra tiene Síndrome de Down. Vivió los primeros 13 años de su vida en Cochabamba y después partió junto a sus padres a Madrid, lugar donde actualmente radica. Gracias al esmero, la perseverancia de sus padres y la voluntad de ella misma, pronto podrá integrarse al mundo laboral en esa ciudad. Ha practicado muchos deportes y se ha destacado en la danza. Maneja casi todos los programas de computación y hoy está decidida a demostrar que puede ser una persona independiente.

Entre los muchos logros que ha conseguido, María Alejandra ha sido galardonada a los 15 años con el premio “¿Qué es un Rey para ti?”, reconocimiento que recibió de manos del Rey Juan Carlos en un acto celebrado en el Palacio de la Zarzuela el 2003. Esa fue la segunda vez en la historia que una persona con Síndrome de Down fue merecedora de este galardón. En el certamen de ese año participaron dos mil colegios, en el que los estudiantes sin discapacidad presentaron más de 25 mil trabajos.

María Alejandra también tuvo también la oportunidad de conocer a la Princesa Letizia en un evento de la Fundación de Síndrome de Down de Madrid y del Grupo de Empresarios Stela, los cuales tienen la loable tarea de integrar a personas con discapacidades intelectuales al mundo laboral. En el evento, María Alejandra aprendió su discurso de memoria y en éste pidió encarecidamente que se les dé la oportunidad de demostrar sus habilidades y capacidades.

Erwin Maldonado y Petra Domingo, padres de María Alejandra, han dedicado sus días para hacer de ella una persona con proyecciones en la vida. Hoy, son hechos y no palabras los que demuestran que lo han logrado.

Su historia, un ejemplo de vida, ha tenido repercusión en varios medios de difusión madrileños; la entrevistaron como el personaje en un programa del canal Telemadrid y ha salido en spots publicitarios.

¡OH! conversó con María Alejandra y su padre sobre su vida, sus logros y sus proyecciones para el futuro.

¡OH! ¿Cuéntenos sobre la llegada de María Alejandra a sus vidas?

Erwin Maldonado: María Alejandra nació en Madrid en 1987. Evidentemente la llegada de una niña con estas características fue un golpe muy duro al principio. Pero por suerte estábamos en un país donde este tema ya se conocía y se trabajaba mucho con la estimulación temprana en niños con Síndrome de Down. Felizmente había especialistas. Hicimos lo que todos los padres deben hacer: buscar ayuda inmediatamente.

¡OH! ¿Cómo llegaron a Bolivia?

EM: En realidad nosotros ya vivíamos en Cochabamba, pero ella nació allá y estuvimos sólo los primeros seis meses en Madrid. Llegó la hora que debíamos volver a Cochabamba y una vez acá intentamos buscar ayuda o contactar a personas que tuvieran conocimiento del tema. Encontramos gente dispuesta a colaborar. Nuestra idea desde un principio no sólo era que María tenga posibilidades en un futuro, sino que también en Cochabamba nos uniésemos todos los padres que tenían hijos con Síndrome de Down. Por ello, iniciamos junto a otros padres la Fundación de Síndrome de Down en Cochabamba que continúa hasta la fecha. Quiero dar mi agradecimiento a aquellos padres que han hecho posible esta Fundación.

¡OH! ¿Cuál ha sido el mayor obstáculo que por el que han atravesado?

EM: Cuando llegó la edad escolar se presentaron algunos obstáculos. De hecho, esta es una edad crítica para todo padre que tiene un hijo con discapacidades. Pero nosotros teníamos la idea clara de que lo mejor para María era que asistiese a un colegio regular. Recuerdo que muchos colegios no quisieron ni considerar el asunto, fue muy duro. Pero por suerte la aceptaron en el Federico Froebel. Trabajamos con un equipo multidisciplinario, ya que además de los profesores del plantel, María tenía profesores de apoyo tanto en el colegio como en casa. María hizo integración escolar hasta los 13 años que es cuando retornamos a España.

¡OH! ¿Cómo se desarrolló María Alejandra en el colegio?

EM: Los primeros años fueron estupendos. En el ciclo básico los resultados fueron excelentes, superiores a los esperados. El primer año comenzó a leer y escribir prácticamente al mismo tiempo que sus compañeros, pero al transcurrir el tiempo la distancia entre ella y los otros niños de la clase se hizo muy ostensible. Es decir, que conforme van avanzando hacia la secundaria se presentan dificultades en física, química, etc. Entonces los padres deben ponerse a pensar si quieren que sus hijos continúen en esas condiciones o darles otras oportunidades y llevarlos a un colegio de enseñanza especial.

¡OH! ¿Por qué regresaron a España 13 años después?

EM: Por motivos familiares, pero básicamente lo hicimos pensando en María. Una vez allá asistió a un colegio del Estado porque conseguir plaza en uno privado es muy difícil. Entre las opciones que teníamos era que continúe ahí o cambiarla y aunque siempre creímos que la educación integral era lo adecuado, después nos dimos cuenta que debíamos optar por encontrar un colegio de enseñanza especial. Es así que María ingresó al colegio María Corredentora en Madrid. A este establecimiento sólo asisten niños con alguna discapacidad, pero la mayoría son Síndrome de Down. Aquí cada uno continúa estudiando según su capacidad y si bien la enseñanza es básica, lo destacable de este colegio es que preparan a estos chicos para la vida. Para que ellos puedan andar por la ciudad sin ayuda, para que puedan hacer compras sin problemas y para que puedan ayudar en sus casas con los quehaceres. Es decir, que aprendan a vivir como cualquier persona.

Posteriormente María concluyó sus estudios y es ahí cuando inicia otra etapa y teníamos dos opciones.

¡OH! ¿Cuáles eran estas opciones?

EM: Una era asistir a centros de preparación manual en la que pueden realizar diferentes actividades como jardinería, cerámica, encuadernación, etc. Normalmente cuando los chicos van estos centros se quedan a trabajar ahí. A veces reciben un salario o simplemente es una forma de ocupar su tiempo.

La otra opción es prepararlos para un nivel laboral más calificado. Mi esposa y yo optamos por ello, porque además María tenía las condiciones. Estos programas son financiados por gobiernos autónomos. Uno es el programa que es el de Garantía Social y para ingresar los chicos deben dar un examen. Dicho programa dura dos años y en él aprenden diferentes habilidades para trabajar en oficina. Además se les refuerza la escritura, matemáticas, lenguaje y se trabaja mucho para que aprendan a ser autónomos. De hecho, una de las condiciones para que estos chicos sean recibidos es que ellos vayan solos al centro de formación. Es decir, de la casa al centro no deben ir acompañados.

María ya terminó los dos años de Garantía Social y ahora hará un post grado en el mismo centro para reforzar lo que aprendió. Ya hizo sus prácticas y es posible que hasta a mediados de año esté trabajando en una oficina.

¡OH! ¿El deporte ha sido de gran ayuda para ella?

EM: Sí. María ha practicado muchos deportes pero se ha dedicado más a la natación y al ballet. Ella comenzó la danza en Bolivia con Melo Tomsich. Posteriormente, continuó en Madrid y ya está cinco años en la Fundación Psico Ballet, establecimiento que fue creado por Maite León F., maestra de danza, coreógrafa y madre de una niña con discapacidad psíquica. María Alejandra ha visitado con el cuerpo de baile de esta Fundación diferentes países de Europa y conoce prácticamente toda España.

¡OH! ¿Cuál es su mensaje para los padres que tienen hijos con discapacidades?

EM: Con estos chicos, los padres deben trabajar y esmerarse mucho en mejorar sus condiciones. Si se les ofrece armas pueden llegar a niveles que todavía no se conoce. Los padres no tienen que bajar los brazos y, por sobre todo, deben tener mucha paciencia y capacidad para asimilar los fracasos que se pueden tener en la etapa de formación. La constancia es primordial.

¡OH! ¿Cuál ha sido la mayor gratificación que han recibido como padres?

EM: La meta que nos pusimos mi mujer y yo la hemos cumplido: María Alejandra en un tiempo más va ser un miembro del aparato productivo, recibirá un salario que inclusive le permitirá independizarse. La Fundación en Madrid brinda a estos chicos la oportunidad de vivir independientemente. Es decir, que una vez que tienen un trabajo y si ellos y los padres están de acuerdo, tienen la opción de vivir en lo que son llamados Pisos Tutelados. Se trata de unos pisos que alquila la Fundación para chicos con aptitudes paralelas y hay una persona que supervisa los pisos. No sabemos todavía si queremos que María viva sola, pero sí queremos que trabaje, que sea autónoma y que tenga calidad de vida. De hecho, actualmente ella realiza muchas actividades sola.

María Alejandra Maldonado Domingo

¡OH! Cuéntenos sobre su partida a Madrid…

María Alejandra: Quiero contar la verdad sobre ello. Yo en Cochabamba tenía mis amigos y me querían bastante. Aquí viví una experiencia muy bonita y no quería irme, quería graduarme con ellos, pero mis padres me llevaron a Madrid. Por una parte, siento que no es justo que me sacaran de Cochabamba. Todo pasó muy rápido porque estábamos pasando clases y entró la directora para decir que me debía ir. Recuerdo que al salir de clase mis amigos gritaban ¡María, María!, sé que me querían. Fuimos directo al aeropuerto y allí se despidieron de mí. Cuando subí al avión miré por la ventana y estaban ahí mis amigos. La pasé fatal, me preguntaba por qué no me preguntaron que quería hacer yo.

Bueno, ahora ya ha pasado un tiempo y ya me he adaptado allá. Ya lo superé y pude seguir adelante. Sentía que tenía una herida y estaba enojada porque no me dijeron la verdad. Pero mis padres son maravillosos.

¡OH! Sin embargo, sus logros se deben en gran medida por su partida a España.

MA: Sí, he logrado muchos récords, además he conocido al Rey de España y a la Princesa Letizia. Conocer al Rey ha sido lo más importante de mi vida. El es muy importante y me dejó hablarle por mucho tiempo, me escuchó y fue muy cariñoso conmigo.

¡OH! ¿Qué proyecciones tiene?

MA.: Espero trabajar en una oficina y demostrar que puedo hacerlo, además con ello puedo ser independiente y eso es lo que quiero. Quiero vivir en los Pisos Tutelares.

¡OH!¿Cuál es el mensaje que quiere comunicar?

MA.: Quiero comunicarles a los padres que tienen hijos con discapacidades que es mejor adaptarse bien a sus hijos. Que puedan comprender que nosotros somos capaces de ser independientes y que también podemos cometer errores.

Fuente: Mónica Luján, Revista Oh!

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