El Describidor


Alejandra Dorado, artista postmodernista boliviana
julio 2, 2008, 2:56 pm
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Alejandra Dorado, artista de la expresión postmoderna boliviana, trabaja con diversos medios contemporáneos como el video, la instalación y el performance. La interpretación y el simbolismo forman parte de sus obras en las que expresa de manera permanente el mundo íntimo femenino y corporal, plagado de las contradicciones impuestas y asumidas por la mujer y el hombre, presentando así al género y a los usos y abusos del cuerpo como algo ambiguo e irónico.

Tiene la capacidad de trasladar al espectador y convertirlo en partícipe, involucrándolo en un mundo marcado de contradicciones; dolor y placer, de lo expuesto y de lo anhelado despertando el instinto y el deseo de formar parte de sus obras.

Al apreciarlas uno no tiene más opción que dejarse llevar por las sensaciones que pueden despertar.

¡OH! tuvo la oportunidad de conversar con esta emblemática artista y descubrir lo que se encuentra detrás de un mundo que sobrepasa los límites y la imaginación, donde cada objeto e instalación revela una historia que no deja de asombrar.

¡OH! ¿Cómo nació su necesidad de hacer arte y qué es esta expresión en su vida?

Para mi el arte nació de la necesidad de comunicar. En la vida nos comunicamos de distintas maneras y en mi caso me constaba más comunicarme oralmente y de forma escrita y me era más fácil comunicarme con imágenes.

Además de ser mi profesión y manera de comunicarme es mi forma de vivir. Roberto Valcárcel da una descripción del arte que me encanta: “Cuando vas a lo más alto de la montaña y te encuentras totalmente desnudo a la cinco de la mañana recién comprenderás lo que es el arte”.

¡OH! ¿Dentro de qué tendencia artística clasificaría su arte y cuáles son sus influencias artísticas?

Hoy en día es imposible encasillar las tendencias artísticas, pero mi arte gira en torno al postmodernismo y creo que mucho de mi arte se acerca hacia lo que es el barroco latinoamericano, casi Kitsch, que es una exageración del adorno y de las cosas dulces. Digo Barroco por el uso de la transgresión por medio de la religión y del género, ya que muchas veces utilizo iconos religiosos para representar lo que quiero. No sólo transgredí la religión, sino también al género.

Hay artistas que me encantan como el artista de instalaciones Christian Boltanski que trabaja con los objetos dejados por personas cuando mueren o están ausentes. Maneja cosas muy fuertes a ese nivel.

Por otro lado esta Frida Kahlo que a través de sus autorretratos logró mostrar su vida real involucrándose a si misma como imagen y vida.

¡OH! ¿Por qué ha elegido trabajar con instalaciones?

Es por la contemporaneidad. Cuando me he enfrentado a una tela para pintar algo mío me di cuenta que la historia del arte ha tenido un desarrollo y se ha agotado. Por eso es que el artista ha roto con los cuadros bidimensionales y la tela. Un tiempo los artistas utilizaron su cuerpo como soporte de la obra, después fue la tierra con el “Landart”.

Luego Marcel Duchamp utilizó un objeto cotidiano, como un urinario, lo firmó y lo puso en el museo, lo que fue una revelación.

La idea de tomar un espacio como obra me encantó ya que tiene mucho que ver con el cine y lo escenográfico.

Hoy en día, cuesta crear algo nuevo, pero para mi es más fácil cuando tomo muchos elementos y la única manera de ponerlos juntos en una obra es en una instalación.

¡OH! Entiendo que emplea nuevas y diversas técnicas. ¿Cuán importantes son las técnicas utilizadas en su arte y qué propósito tienen?

Mi búsqueda al estudiar el arte y sus diversas técnicas es fundamentalmente para tener las palabras o el lenguaje para comunicarme. Para hablar mejor uno necesita saber más palabras y aprender mejor el idioma. Las técnicas del arte funcionan de igual manera. La técnica comunica, da fuerza y forma, es por esta razón que utilizo técnicas relacionadas con los temas que presento y ahí entra la ironía.

Lo primero que pienso al realizar una obra es lo que quiero, qué quiero causar, a quién y cómo ira dirigida y desde ese punto indago en la técnica, el material o el soporte que vaya a utilizar y la forma en la qué se va a presentar.

¡OH! Maneja distintos mensajes dentro sus exposiciones. ¿Podría explicar el mensaje dentro de su exposición “Martirio”?

Hay un mensaje o tema principal dentro de cada exposición. “Martirio” fue una exposición mucho más conceptual. Se basaba en un texto de Brisset que me interesó mucho sobre un abogado de finales de 1800 que escribía frases con muchos elementos sintácticos; desarmaba la palabra, la volvía a armar y jugaba con el significante. También encontré términos como “ombligo” y “martirio” en el texto y me impactaron y sirvieron para la exposición, constituyéndose en elementos de la idea central.

En esta exposición quería que la gente participe con la palabra “Martirio” que estaba dentro el texto. La utilicé separando las letras de la palabra y poniéndolas en sellos, así, el observador podía participar y sellar la letra que quería en las fotografías de ombligos y así armar nuevas palabras.

Salió de elementos separados; existía el texto, las fotos, los sellos… y cada elemento tiene su interpretación, para cada espectador una distinta. Y esa es la idea, pero al final, todo tiene coherencia y gira alrededor de un tema central. Yo como artista no daré todo hecho, me gusta que exista la especulación en el observador.

¡OH! En su última exposición “Castigadores domésticos moderados” Pedro Albornoz menciona que es una meditación sólida acerca del poder y su expresión dentro de las relaciones de género. ¿Cuál es el mensaje que quiso mandar con esta exposición?

La instalación de las cicatrices, “Castigadores domésticos moderados”, tenía como punto principal la narración de una mujer de la cárcel de San Sebastián, Lola Cruz, y su primera experiencia sexual con un hombre que la violó, los diferentes hombres que pasaron por su vida, su rol como madre y al final su experiencia de matar a su marido. El discurso era sobre lo ambiguo que es el amor, el odio, el dolor, la vida…

Por un lado, estaban las fotografías de cicatrices que tomé hace un tiempo atrás en un hospital de Cuba. Luego para darle ironía, se me ocurrió hacer algo muy rosado, dando a cada cicatriz un toque de humor. Al mismo tiempo había elementos que acompañaban las fotografías, como muñequitos o recuerdos matrimoniales.

Incluí las cicatrices porque Lola Cruz esta llena de ellas, no sólo físicamente sino internamente. Además cada cicatriz fue hecha por un hombre.

Por otro lado, habían hermosas fotografías en blanco y negro de mujeres, que tenían una lágrima (cicatriz) bordada con distintos hilos y cabello humano. En contraposición, habían fotos de hombres muy aseñorados en retratos antiguos muy adornados, que fueron intervenidos y ridiculizados de manera irónica; tenían gorritos militarescos y estaban un poco afeminados, rosaditos y con maquillaje.

¡OH! ¿De dónde salen los temas para las exposiciones? ¿En qué se inspira?

Los temas salen de mi propia vida. Al mismo tiempo puedo decir que para mí es como terapia porque me pasan cosas, las aprovecho, las uso y las exagero pero salen de una vivencia o algo que existe, que ya esta allí.

Por otro lado, no creo en la inspiración como algo romántico, es más un trabajo mental, teórico y conceptual. Para mí es imposible crear una obra que venga de la inspiración, siempre tengo que apoyarme en textos teóricos o en charlas que mantengo con distintas personas. El proceso teórico es muy largo e importante para que la obra tenga ese efecto. Si el proceso es más corto mis obras son más livianas.

Es una capacidad que tienen los artistas, de ver cosas abstractas, ver lo que otras personas no pueden ver y poder plasmarlo.

¡OH! Se puede encontrar algunos temas recurrentes en sus instalaciones, como el tema de la mujer y lo referente al cuerpo humano ¿Considera que existe un tema general y central en su arte?

Creo que mantengo un discurso. Primero exploto el hecho de ser mujer y todo lo que le pasa, por eso digo barroco, porque estoy exagerando. No soy una mártir, pero me pongo como tal para exagerar eso y hacerlo mucho más teatral.

También me interesa mucho el tema del cuerpo y lo que sale del ser humano, y creo que ha sido algo instintivo.

¡OH! Se puede ver que trabaja con mucha ironía en sus obras, ¿Por qué?

La ironía es parte del lenguaje postmoderno. Es como decir algo, pero en el fondo tiene otro mensaje. Asimismo los temas y la narración llegan a ser muy fuertes, muchas veces terribles, por lo que hace falta dar equilibro y alivianarlos con algo de humor, quizá humor negro e ironía. Si no sería demasiado melodramático.

Pero hay personas que realmente sienten dolor con las obras y eso es lo que buscamos como artistas. Queremos saber que causó algo, sensaciones e impresión, no necesariamente dolor.

Me gusta que la gente participe, al final de cuentas es una terapia, no sólo para mí, sino para los observadores.

¡OH! En su arte no existen los límites ni barreras. ¿Es algo intencional?

Trato de romper barreras, creo que el arte es un dilema. Cuando quieres hacer algo nuevo ves que ya todo esta hecho, entonces cuesta más.

Me interesa transgredir, el arte tiene que gritar, no estoy interesada en hacer algo bonito. Aunque si puede llegar a ser lindo, tiene que partir de una trasgresión, de algo fuerte, ya que estamos viviendo una época fuerte.

No estoy proponiendo algo a nivel concepto o técnico, por eso es importante crear algo dentro el contexto histórico, porque creo que un artista serio no puede negar la historia y el desarrollo.

¡OH! ¿En qué proyecto se encuentra actualmente? ¿Tiene alguna exposición planificada?

Presentaré tres cuadros en una exposición que será en Patiño de Santa Cruz en agosto. Es una exposición conjunta curada por Ramiro Cucaracha. Son 60 cuadros de varios artistas, que gira alrededor del tema mujer, pasando por diferentes años y etapas.

Luego me gustaría hacer una exposición sola, de estos cuadros en óleo y sangre.

Alejandra Dorado

Alejandra Dorado Cámara nació en Cochabamba el 24 de septiembre de 1969. Es Licenciada en Bellas Artes con mención en pintura de la Universidad Arcis (Arte y Ciencias Sociales) de Santiago-Chile. Desde 1999 ejerce como docente de la carrera de Diseño Gráfico en la Universidad Privada Boliviana (UPB). También dirige el taller de artes plásticas “La caja verde”, para jóvenes ciegos, financiado por la Fundación Educativa Arnoldo Schwimmer. Fue curadora de las Jornadas de Video Arte y Performance organizadas por el Centro Pedagógico y Cultural Simón I. Patiño el año 2007. En varias ocasiones expuso en Cochabamba, Santa Cruz y La Paz y fue invitada a Cuba, Chile y Estados Unidos para encuentros y exposiciones individuales.

Autor: Ma. Renée Cortés B., Revista Oh!, lostiempos.com

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